jueves, 22 de abril de 2010

LOS ALIMENTOS TRANSGÉNICOS AFECTAN AL CRECIMIENTO Y A LA CAPACIDAD REPRODUCTORA

SEGÚN UN ESTUDIO RECIENTE QUE HAN REALIZADO UN GRUPO DE CIENTIFICOS RUSOS.


El consumo de alimentos transgénicos implica riesgos importantes para el crecimiento y el desarrollo y para la capacidad reproductiva de los animales de laboratorio, según revela un estudio independiente llevado a cabo por un grupo de científicos rusos.

El estudio, presentado este lunes en Moscú y elaborado por la Asociación Nacional para la Seguridad Genética (ANSG) y el Instituto Severtsov de Problemas Ecológicos y Evolutivos adjunto a la Academia de Ciencias de Rusia, fue realizado entre 2008 y 2010 con hámster de laboratorio, según informó la agencia estatal rusa de noticias, RIA Novosti.


Según el subdirector del Instituto Severtsov, el doctor en biología Alexei Surov, se han detectado retrasos en el desarrollo y el crecimiento, el desequilibrio entre sexos en las camadas --con predominio de las hembras--, la disminución del número de crías en las camadas y la esterilidad en la segunda generación, así como una importante merma de la capacidad reproductiva en los machos.


Por su parte, el presidente de la ANSG, Alexandr Baranov, destacó la esterilidad de la segunda generación como la principal y la más grave consecuencia del consumo de transgénicos. "El resultado más importante de nuestro estudio es la paralización de la capacidad reproductiva. La naturaleza suspendió la procreación en los animales alimentados con transgénicos", indicó Baranov.


Según los expertos en ecología, en el mundo se han efectuado muy pocos estudios sobre el consumo de transgénicos y sus consecuencias para la salud de los animales. Los últimos estudios independientes de este tipo conocidos se llevaron a cabo en el Instituto de la Actividad Nerviosa Superior y Neurofisiología (Rusia, 2005) y en la Universidad de Caen (Francia, 2006).


Conclusiones de la problemática alimentaria derivada de modificar genéticamente semillas


Los ambientalistas que investigamos la problemática alimentaria derivada de modificar genéticamente semillas, concluimos que:

-No son para alimentar al mundo, sino como una estrategia tendiente a apropiarse del mercado alimentario mundial. ¿Cómo lo hacen? Patentando semillas que modificaron genéticamente y agrotóxicos que matan todo, excepto a esa semilla. Los campesinos no pueden desarrollar sus semillas porque al haber una modificación genética, los laboratorios se arrogan su invención y por ende los royaltys o “comisiones reclamadas” por usar esa semilla.

-El manejo genético, tiene un aspecto siniestro y es el de producir enfermedades con el único fin de poder vender el antídoto.

-El manejo genético de semillas es muy rentable para el agricultor, pero muy nocivo para quienes consumimos productos derivados de esas semillas, que en más de una ocasión, se encuentran contaminadas con agrotóxicos imposibles de quitar.

Los agrotóxicos usados, poseen características espantosas como la de modificar el sexo de los machos anfibios (Pruebas de laboratorio hechas en renacuajos). Las pruebas de laboratorio, han demostrado que se produce un bloqueo de las hormonas en los machos, favoreciendo el desarrollo de hormonas femeninas. Si concluimos que casi todo alimentos hoy tiene dentro de sus componentes emulsionantes derivados de la soja transgénica, veremos que prácticamente todo está contaminado. Los analistas hoy se preguntan si el gran incremento de la homosexualidad masculina es debido a una elección de vida, o a la influencia de los agrotóxicos, o alimentos derivados de una industria química diseñada por empresas dedicadas al desarrollo de la guerra química armamentista.

En las últimas décadas, muchos banqueros famosos como David Rockefeller, han declarado en sendos discursos que la tierra no soporta el actual número de seres humanos. El número ideal ronda los 2500 millones de personas. Lo que no aclaran, es que vamos a hacer con los 4000 millones que supuestamente sobran. Teniendo en cuenta que sus bancos son los dueños de prácticamente toda la industria de semillas y plantas alimentarias del mundo, deja una gran sospecha si acaso los emulsionantes, conservantes químicos usados, no están generando un control de la natalidad por dos vías, una, la de anular el desarrollo del macho en distintas especies, y la otra la de producir enfermedades o infertilidad en espermatozoides.

Les dejo este escrito para que vayamos entre todos conociendo en manos de quien estamos.

Es necesario que analicemos estas cosas al máximo y pensemos cual podría ser la alternativa.

Quizás, organizarnos en huertas y granjas agrarias orgánicas, con producción natural, pueda comenzar a ser una parte de liberación ante tanta barbarie estratégica presentada por locos que en lo único que creen es en ellos mismos Y EN EL DINERO.













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